Volando
Si señores, volando estoy en mi precioso mundo, ese imaginado por mí, es sólo mío, dejenme que sueñe con otro mundo posible. ¿A qué viene esto?. Pues se trata de una declaración de principios por parte mía. Quisiera ser claro:
Hay que actuar ya contra el mercado, no podemos dejar que las grandes multinacionales dominen los Estados como si nada. El mercado ha llegado a unas esferas nunca imaginadas. Se ha adueñado de todo, de lo social, politico, lo cultural. Este último factor es uno de los que más me preocupa. La cultura ya no es de todos, sino de quien puede pagarla. Aquellos momentos de cultura de los años después del franquismos se desvanecen en programas tan falsos e inútiles como operación triunfo, etc. No quiero detenerme mucho en este punto pues me olvidaría de muchos temas importantes que no quisiera hacer daño.
Volviendo a lo social y a lo cultural de nuevo me gustaría hacer una mención especial a la escuela. Aquellos que pretendemos una escuela pública, laica, crítica y transformadora nos sentimos engañados por los partidos políticos más poderosos. Creer en otro partido se ha convertido en una ardua tarea para los que creemos que es posible. Eso sólo se consigue a través de la comunicación, de la cooperación, de la colaboración, se trata de vencer al individualismo tan significativo del capitalismo.
Muchos historiadores y demás personajes institucionales nos llaman derrotistas por hablar de tanto del neoliberalismo y sus consecuencias. Nos acusan de hablar y no poner alternativas. Yo lo primero que les diría es que para poder destruir la realidad , primero hay que conocerla. Hay que actuar desde dentro de ella para poder actuar. Por eso creo que es importante creer en la politica, además esta se hace día a día, en la calle, en todas nuestras acciones. Muchas veces creemos que la politica sólo es votar el día de las elecciones pero eso es falso. Es un intento por parte de la derecha por hacernos seres pasivos ante todo los que no rodea. Por todo ello y con relación a lo dicho anteriormente, debemos optar por una escuela que sepa enseñar a los chicos a criticar a los medios de una forma subjetiva.
Dejo mis principios a un lado para seguir aprendiendo de mis experiencias.
Hay que actuar ya contra el mercado, no podemos dejar que las grandes multinacionales dominen los Estados como si nada. El mercado ha llegado a unas esferas nunca imaginadas. Se ha adueñado de todo, de lo social, politico, lo cultural. Este último factor es uno de los que más me preocupa. La cultura ya no es de todos, sino de quien puede pagarla. Aquellos momentos de cultura de los años después del franquismos se desvanecen en programas tan falsos e inútiles como operación triunfo, etc. No quiero detenerme mucho en este punto pues me olvidaría de muchos temas importantes que no quisiera hacer daño.
Volviendo a lo social y a lo cultural de nuevo me gustaría hacer una mención especial a la escuela. Aquellos que pretendemos una escuela pública, laica, crítica y transformadora nos sentimos engañados por los partidos políticos más poderosos. Creer en otro partido se ha convertido en una ardua tarea para los que creemos que es posible. Eso sólo se consigue a través de la comunicación, de la cooperación, de la colaboración, se trata de vencer al individualismo tan significativo del capitalismo.
Muchos historiadores y demás personajes institucionales nos llaman derrotistas por hablar de tanto del neoliberalismo y sus consecuencias. Nos acusan de hablar y no poner alternativas. Yo lo primero que les diría es que para poder destruir la realidad , primero hay que conocerla. Hay que actuar desde dentro de ella para poder actuar. Por eso creo que es importante creer en la politica, además esta se hace día a día, en la calle, en todas nuestras acciones. Muchas veces creemos que la politica sólo es votar el día de las elecciones pero eso es falso. Es un intento por parte de la derecha por hacernos seres pasivos ante todo los que no rodea. Por todo ello y con relación a lo dicho anteriormente, debemos optar por una escuela que sepa enseñar a los chicos a criticar a los medios de una forma subjetiva.
Dejo mis principios a un lado para seguir aprendiendo de mis experiencias.
